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Carlos Fuentes Macias. La edad del tiempo.

 CARLOS FUENTES MACIAS.     La edad del tiempo.  Aquí una vez más, otro reto impuesto por la necesidad de manifestar, sin ninguna imposición, mi admiración por los grandes de la literatura, fuente de este deleite ineluctable que producen las letras, cuando se arruman una tras otra en las palabras que vamos leyendo o que vamos escribiendo. Cosa seria es la pasión por la literatura. Desde el momento en que nos contagiamos y se arraiga en el alma-creo que allí es donde habita-comienza a invadir nuestra consciencia de la vida, de la existencia propia y las ajenas, las de nuestros semejantes. Termina siendo para quienes se lo permitimos el norte de nuestro destino. Quien se hace consciente de su influjo, de la importancia y la riqueza de sus frutos, está felizmente condenado a permanecer atado a ella. Así lo siento yo, creo también que así es para todos y cada uno de los hacedores literarios. Cada uno a su manera, cada quien en el grado de su compromiso, sabe de la r...

Julio Cortázar.

 Una devoción.   Difícil empeño, este de hoy. Expresar con claridad lo que tengo que decir, acerca de una persona de la que en definitiva soy devoto admirador. Para hacerme entender, voy a empezar parafraseando a Gabo, de quien me acabo de enterar compartía mi admiración. Dijo alguna vez al definirlo que: "Fue el ser humano más impresionante que he tenido la suerte de conocer." Y escribiendo de su oficio que, tras leer Bestiario , su primer volumen de cuentos, era un escritor como el que hubiera querido ser. Ya deben haberle reconocido, con la sola mención de la obra formidable que es, dicha colección de joyas inmejorables.   La más difícil expresión narrativa, un cuento, no lo escribe cualquiera. Todos los que bregamos en este oficio, sabemos que su indispensable brevedad complica a extremos insospechados, la elaboración de cualquier relato corto. Y al respecto Julio Cortázar, es para mí uno de los maestros del genero. Tuvo grandes predecesores, muy conocidos p...

La paradoja del cholo.

  La paradoja del cholo.  Voy a intentarlo. He tratado  de encontrar la manera de abordar este, hoy en día espinoso asunto, por decirlo de algún modo comprensible. Él mismo usó al referirse a su persona, este mote, cuando el rey Juan Carlos de España le concede en un acto digno de su extravagante anacronismo, el título de primer marqués de Vargas Llosa en el  año dos mil once. Para entonces había acumulado como pocos, reconocimientos y premios, todos los posibles a ambos lados del atlántico.     Nadie puede negar, ya lo había dicho, que es un escritor incomparable. A sus dieciséis, ya colaboraba con notas, entrevistas y reportajes, en el diario limeño La Crónica, mientras cursaba su educación en un colegio militar, enviado por su padre, dos años atrás, quien persistía en alejarlo de su vocación literaria. Al parecer irascible, su progenitor; al que conoció años después del divorcio de sus padres, tras una comprensible separación, justo cuando él nació;...

El caballero de la triste figura.

                EL CABALLERO DE LA TRISTE FIGURA   Fue una silueta cotidiana en el ámbito reducido que constituía mi entorno. Mi existencia transcurría lenta y sosegada, entre la casa que habitaba con mis padres y hermanos y el jardín infantil que, con mano firme, regentaban las hermanitas de La Presentación-aún conservo en la memoria la imagen dulce, casi angelical,  de una de ellas, aunque no puedo recordar su nombre-. No era un panorama muy amplio del mundo, pero sí un escenario rico, lleno de sorpresas de la naturaleza del personaje que intento retratar, con el relato de las circunstancias que lo incluyeron en mis recuerdos de infancia.   De su pasado no podía tener ninguna referencia-en realidad nunca la tuve-, ahora solo puedo imaginarlo disipado en una bohemia empedernida; en aquel entonces era evidente en sus facciones tan marcadas, como esculpidas, que hacían imposible definir su...

Encuentro con Saramago.

 Encuentro con Saramago.  La década de los noventa sería definitiva para el rumbo de mi devenir. Finalizando la anterior conseguí trabajo como almacenista de las bodegas de materiales, en la tristemente célebre mina de carbón a cielo abierto, en la localidad del Cerrejón, al sureste de La Guajira, una de las más grandes del mundo. Regresé a la costa caribe buscando consolidar la familia que iniciara un lustro atrás y esta, fue la única opción de empleo disponible. Comencé viajando cada semana de ida y vuelta, entre Barranquilla donde nos establecimos y los campamentos de la mina en Albania. De martes a sábado; después de un vuelo de algo más de una hora en la madrugada, el primer día y de regreso al final del turno; despachábamos y entregábamos elementos para el mantenimiento de los diferentes y descomunales equipos utilizados para extraer y transportar, tanto el carbón, como el que llamaban material estéril, desde el ya inconmensurable hueco en la corteza terrestre, que ...

Angela Becerra. La pasión literaria.

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 La pasión literaria.   En definitiva esta pasión mía por la literatura, por la lectura en especial pero también por el oficio de escribir, crece y fructifica cada día. Y es que cada día encuentra uno, inefables tesoros en medio de ese trasegar por los vericuetos que nos proponen las páginas leídas por  primera vez o incluso releídas, muchas veces en algunos casos, pues nos brindan cada vez más emociones.   Aprecio y respeto profundamente a los hacedores inmersos en estas lides, que encuentran su voz y desarrollan su labor con denuedo y constancia, hasta lograr un dominio del lenguaje que, les permite expresar con claridad y belleza, las ideas que cruzan por su pensamiento y las sensaciones derivadas de afrontar una historia, encontrada a la deriva en el maremágnum de nuestro devenir y decidirse a contarla. En muchas ocasiones ardua, la brega siempre termina dándonos satisfacción personal e incluso placer y deleite a nosotros mismos, a nuestros semejan...

Gabriel Garcia Marquez. El nunca bien ponderado...

  El nunca bien ponderado...  La expresión me gusta, de forma definitiva, expresa muy cerca, el grado de admiración que podamos tener por alguien influyente en nuestro modo ser y de pensar.   El oficio de escribir, él, en su inefable sabiduría lo definió como un inapelable delirio. Muchos podrán reconocerlo en estas palabras de uno de sus discursos, cuando, un poco a regañadientes, recibió el premio Nobel. Precedido por muy pocos en la región, el primer colombiano en recibirlo, sigue siendo poco más que admirado, por sus coterráneos. Más por un imperdonable desconocimiento de su valía personal que, por falta de reconocimiento de su obra. Yo mismo me declaro deudor en este sentido y, me impongo en este momento subsanar esta falencia. Será una tarea ingente, pero por su naturaleza muy interesante y con seguridad satisfactoria. Con esta primera nota comienzo, por donde debo, con lo que tengo presente en mi consciencia al respecto.   Como poeta, Gabriel Ga...

Las fundamentales.

 Las fundamentales.  En días pasados inicié la mención de mis lecturas primordiales. Primordiales por que fueron las primeras y en cierta medida, determinaron el rumbo que tomarían las venideras. Habiendo iniciado de niño con los mitos y las leyendas, las fábulas y los cuentos del Tesoro de la Juventud-que nunca dejare de ponderar-, estuve leyendo casi todo lo que caía en mis manos, con aires de epopeya o, para decirlo honestamente, de aventura, de gesta heroica y libertadora. Ya confesé que me aficioné un tiempo a las pequeñas novelitas de vaqueros y, ahora que lo pienso, si mal no estoy fue por culpa de mi abuela Mercedes, quien las disfrutaba y mantenía algunas a la mano. No me arrepiento, Marcial La fuente Estefanía, sublimó en buena medida el género. Además, debo reconocer que fortalecieron mi pasión y me aportaron la disciplina que requerí mas tarde para las que vendrían. Cuando encontré aquel otro tesoro, en la biblioteca del plantel donde haría mi bachillerato, ya...

Lecturas primordiales.

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LECTURAS PRIMORDIALES.  Hace unos días, respondiendo un trino; respondo aquellos que me sacuden; les decía que a mis lecturas me han llevado, mis lecturas. Empecé a leer antes que a escribir, por que la lectura me atrapó antes de adquirir, lo que en aquel entonces se llamaba el uso de razón. Tengo incluso una anécdota al respecto, que ilustra la cuestión. Por circunstancias económicas, nuestros avatares familiares nos llevaron a trasladarnos a la alegre y tropical ciudad de Barranquilla, en el cálido caribe, durante el segundo semestre de mil novecientos sesentaicinco. Cursaba entonces el segundo año de mi instrucción primaria y llegue a terminar el curso, en un pequeño colegio algo sui generis, en el barrió Boston, que se llamaba, más o menos, Instituto psicopedagógico, fulano de tal. De esto hace ya casi sesenta años, además aquel sitio ya no existe, así que no puedo darles mas señas aunque quisiera. Para el caso ni falta que hace, lo importante es que, de acuerdo a la filosofía ...

Una aventura aplazada.

 Una aventura aplazada.  Ya son algunos días los que han transcurrido, tratando de iniciarla. Un solo temor, el de mi falta de pericia en estas lides tecnológicas de la informática, ha sido el óbice, no otro, pues ya he trasegado con persistencia, hace ya unos cuatro años, la brega de la palabra. Habiéndola iniciado en mi primera juventud, en aquellos años de zozobra de la adolescencia; así llamada tal vez, por que entonces creemos de todo adolecer; nunca la  asumí con el ahínco suficiente para hacerla mi oficio.     Podría estar arrepentido, pero con franqueza, no lo estoy. En primer lugar no vale la pena, de nada sirve arrepentirse, nada se logra con ello, lo hecho hecho está y nada que hagamos lo podrá cambiar. Por otro lado, parafraseando la sabiduría popular, mi preferida, nunca es tarde; además puedo decir sin temor a equivocarme, que he tenido hasta hoy una vida bien satisfactoria y, estoy empeñado en hacerla plena en la medida de mis capacidades. He cons...