Crónicas de la ignominia. XVII.
LOS REYES CATÓLICOS. II. Encontramos a los soberanos de Castilla y Aragón, casados unos años atrás, por fin bien avenidos, al menos en apariencia, tras la Concordia de Segovia. Voy a afirmarme en aquello de que fue la reina la de los calzones; pues no eran todavía pantalones, los que los varones estilaban; con base en que, impelido por Isabel, Fernando tuvo que aplicarse a la batalla, en la guerra por la sucesión de Castilla en primera instancia y una vez vencida y recluida la Beltraneja en el convento de las Clarisas en Coímbra, continuar con la expulsión de los moros de sus territorios y la estructuración y puesta en marcha del Tribunal del Santo Oficio, para finiquitar la de los judíos no conversos; postergando sus propios intereses, de recuperar el terreno perdido por Aragón al norte de la península. Al parecer el joven, era un galante seductor incorregible muy a la usanza de la época, como lo había demostrado con creces; tenia ya una hija ilegitima cu...