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Crónicas de la ignominia. VIII.

   JUAN DE LA COSA. II.  Dejamos al fiel servidor de la corona de Castilla convertido en navegante y marino mercante; gozando de las mercedes reales-gratuitas, decían los envidiosos en los mentideros- y con empresa propia asentada en el puerto de Santa María, gracias a la indemnización por la perdida de su nao; moviendo sus buenos alcauciles de trigo hasta los puertos vizcaínos y participando en los  primeros viajes andaluces, como maestro de marear o piloto mayor en algunos casos. Había llegado hasta allí, tras participar como cronista cartográfico y asesor a bordo de la nave capitana, en el segundo viaje de Colón y regresar después de casi tres años de exploración de las islas y sus costas. No obstante, se siente menospreciado y, envanecido deja la sombra del descubridor, con quien nunca tuvo una buena relación, dedicándose una vez más al cabotaje; con el intercambio de cereales del sur por salazones del norte y algo de comercio en las cercanías; mientras elabora u...

Crónicas de la ignominia. VII.

   JUAN DE LA COSA. I.    Me parece prudente y pertinente para definir la ruta a seguir en este empeño de develar, al menos en la medida de lo posible, la realidad oculta detrás de los mitos fundacionales de la inefable y nunca bien ponderada República de Colombia; esbozar el perfil de un personaje peculiar, empezando por su nombre, que supo figurar en el transcurso de aquella época aciaga de la conquista americana y fue determinante para su devenir.   Se podría pensar que hay una intención perversa, en esto de dilucidar los intríngulis, tejemanejes, intrigas y atrocidades que, caracterizaron el devenir político y social de las personas y las entidades, determinantes en ese acontecimiento definitivo que fue el "descubrimiento de América"; envuelto aún en la penumbra de una historia en definitiva amañada, estructurada para sostener- como lo ilustra a la perfección nuestro caso especifico- establecimientos corrompidos por la codicia. Podrían algunos pensar qu...