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Crónicas de la Resistencia. VIII.

   YURBACOS Y CALAMARÍES.  Me atrevería hoy a definir a grandes rasgos los pueblos caribes del litoral, en dos tipos contrapuestos, con base en sus actividades principales. Los guerreros y los diplomáticos. Si, así como suena. Puede parecer una simplificación pero, si analizamos a los primeros aquí mencionados, vamos a entender mejor el asunto. Belicosos en extremo habían consolidado en las colinas adyacentes a la bahía de Calamary una nación sometida a su accionar armado. Dominaron su territorio haciendo la guerra, y trataron de expandirlo de igual manera; en consecuencia terminaron encerrados en sus baluartes fortificados.   En contraposición, sus vecinos, nombrados Calamaríes; asentados en las costas de la región circundante, estructuraron una sociedad que se expandía por todo el entorno costero e insular, mediante su actividad principal. Avezados marinos en sus esplendidas canos, eran los mercaderes de este lado del Atlántico. Surcando el océano llegarían lo...

Crónicas de la Resistencia. VII.

   LOS CARIBES. II.  Aunque algunos académicos todavía afirman que, los Caribes hostigaban los territorios Tainos a la llegada de los europeos, yo quiero imaginar, y hasta me atrevería afirmarlo que, después de tres mil años de compartir el paraíso que constituía su entorno compartido, las relaciones eran ya de una conveniente convivencia con base en sus actividades productivas. Ambos pueblos fueron navegantes de mares y ríos, llegados en las migraciones de los arahuacos desde el interior del continente, por los afluentes y los grandes ríos. El ingeniero e historiador bogotano Miguel Triana diría, hace ya un siglo que, "el navegante de la prehistoria penetró por ventura por las innumerables bocas del Orinoco que, con fuerza misteriosa lo impulsó al interior del continente...".  Los Tainos consolidaron una esplendida cultura asentada sólidamente en las Antillas Mayores en poblaciones de hasta seiscientos habitantes, alrededor de sus conucos, y sus antiguos rivales en ...

Crónicas de la Resistencia. VI.

   LOS CARIBES.    Podría pensar sin temor a equivocarme; con base en la investigación que he venido adelantando para consolidar estas crónicas; que, al momento del arribo de los barbaros invasores, los pueblos asentados en lo que hoy conocemos como El Caribe, habían alcanzado un grado de cultura suficiente, para devenir en una provechosa convivencia, en estas tierras prodigas, semejantes al lugar ilusorio llamado paraíso por los recién llegados. También que, lo poco que quedaba en Colón de buen cristiano; después de la azarosa travesía que casi termina en motín, si las corrientes no les hubieran depositado en las playas de Guanahani, aquel doce de octubre; agradeció a la providencia amanecer sano y salvo.  Habían recalado al fin,  después de vislumbrar tierra en la noche oscura, en una de las muchas islas de las Antillas mayores, en los dominios de los Tainos que, como ya vimos tenían consolidada una sociedad bastante adelantada, con más de tres milenios d...

Crónicas de la Resistencia. V.

   HATUEY. II.  Una vez en Cuba, empieza una peregrinación por todos los cacicazgos en busca de guerreros dispuestos a repeler la invasión que, a la sazón ya llegaba a la mayor parte del territorio insular, a las costas de Mesoamérica y del caribe suramericano. Alonso de Ojeda, en el primer viaje andaluz recorrió el litoral desde la entrada del que sería llamado Golfo de Maracaibo, hasta el de Urabá, mientras Vespucio, encargado por sus amos portugueses, intento hacerlo hacia el sur, al Brasil. Ya las noticias de la irrupción desaforada de los barbaros barbados, pálidos, crueles y codiciosos circulaban por allí y tierra adentro en el continente.  Dice la inefable sabiduría popular que, juzgamos por nuestra propia condición y así, muchos de los pueblos amerindios recibían con curiosidad y una ingenua hospitalidad natural a aquellos aventureros y marginados del viejo mundo que veían esperanza en el nuevo, recién descubierto. Los había que venían de buena fe, ilusionado...

Crónicas de la Resistencia. IV.

   HATUEY. I.  En una deleznable paradoja; no hallo otras palabras para definirla; el colonialismo moderno que impulsa el renacimiento humanista de las culturas y las naciones europeas occidentales, se consolida con base en un paradigma de codicia y barbarie que aun permanece vigente en las incipientes naciones latinoamericanas. Como una "fiebre amarilla", la fiebre del oro, define don German Arciniegas, el motor de la conquista y colonización de los primeros territorios en el Caribe Insular. El último líder tribal sobreviviente a la masacre de Jaragua, tratando de prevenir a sus connacionales Tainos de la gran isla de Cuba les decía literal, señalando una cesta con el metal precioso: "...este es el dios que los españoles adoran. Por esto luchan y matan; por esto nos persiguen y es por eso que tenemos que lanzarlos al mar."  En la primera diáspora regional, había logrado escapar de Quisqueya, en canoas, con cuatrocientos de los suyos, guerreros, mujeres y niños, pen...

Crónicas de la Resistencia. III

   ANACAONA Y CAONABO. II.  Una interesante cultura con cierta sofisticación, tenían establecida los Tainos en gran parte del Caribe, incluida Quisqueya, la ínsula que los invasores nombraron Española. Un poema épico(sic) titulado Anacaona, de la dama dominicana, Salome Ureña de Hernández, puede darles una visión somera Una bien consolidada estructura social, una clara y eficiente división política del territorio con cacicazgos sólidos que garantizaban a la sazón un devenir sosegado, dedicados a una prospera agricultura sostenible, en su sistema de conucos, que incluía fertilización y sistemas de riego, veneraban la naturaleza, celebraban la abundancia en frecuentes areítos y conservaban sus tradiciones con cantos y poemas. Unas más, otras menos las cinco comarcas definidas allí, prosperaban independientes, a su modo. No obstante, no podía faltar la excepción, humanos al fin y al cabo, algunos se dejaban tentar por las pasiones.   Guacanagarix, tenía sus dominio...

Crónicas de la Resistencia. II.

   ANACAONA Y CAONABO. I.  IUS AD BELLUM es toda una rama del derecho, algo así como el marco legal que justifica una guerra. Desde el medioevo, cuando otro concepto nefasto, empezó a tomar fuerza en el imaginario de los pueblos, el del "espacio vital" que, un milenio después sería fundamental en la consolidación de los fascismos, aristócratas en el poder y jerarcas de la iglesia, han estado trabajando en conjunto para estructurar las leyes que las justifiquen. Para cuando llegaron los conquistadores al nuevo mundo, ya habían acuñado el termino "Las Guerras Justas", un eufemismo que, desde su posición privilegiada, les "permitía" con la bendición divina, empujar a los hijos del pueblo, bajo el comando de experimentados guerreros, a constantes matanzas para defender sus privilegios.   El año del descubrimiento significo un punto de inflexión definitivo para la "civilización" occidental. La conquista del Reino Nazarí de Granada, la expulsión subsec...

Crónicas de la resistencia. I.

   Crónicas de la resistencia. I.  Los pueblos aborígenes en el Nuevo Mundo.  Con unas cuantas excepciones; los Aztecas, los Incas, los Mayas en decadencia y aquellos sobre los que se estribaron estos imperios; los pueblos denominados amerindios, fueron nómadas y seminómadas, en su mayoría. Confederados algunos en grandes naciones, devenían casi todos en medio de una naturaleza prodiga y feraz en ocasiones, muy bien adaptados a sus condiciones, sin afectar en gran medida, deliberadamente, su entorno. Incluso aquellos que, movidos por las pasiones humanas consolidaron aquellas naciones dominantes, construyeron las grandes obras de infraestructura que los consolidaron, en pragmática armonía con sus condiciones naturales. Ya la academia los ha considerado y analizado a conciencia.   Para los que aquí nos atañen, aquellos encontrados inicialmente por Colón y sus huestes en las islas descubiertas, amables y acogedores al comienzo, diremos que se ajustaban a lo d...

Crónicas de la Resistencia. Prefacio.

   Crónicas de la Resistencia.   Prefacio.  Muy poco se ha investigado acerca de la resistencia de los pueblos americanos originarios, al embate de la barbarie desatada tras el llamado descubrimiento del Nuevo Mundo, por la avanzada de la recién consolidada Corona Española que, al fin de cuentas resultó inmensamente favorecida con los beneficios de aquella empresa, considerada por casi todos en las cortes, descabellada. Expulsados los últimos moros andalusíes, tras la exitosa campaña de Fernando de Aragón en los territorios del sur de la península, su promotor, un oscuro genovés, había encontrado el momento oportuno para convencer en una audiencia definitiva, a la reina Isabel que, allí se pavoneaba frente a sus tropas victoriosa, después de la pírrica derrota de un ultimo califa en pie. En medio de la algazara y el jubilo, un único detalle discordante, pero para nada despreciable, impedía su regocijo pleno; ya no había botín de guerra, ni un solo maravedí en la...

Crónicas de la ignominia. Epílogo.

   EL DORADO. En pos de una quimera.  Dice textualmente, en su obra Tesoros legendarios de Colombia y el mundo el, entre otras cosas, doctor en historia del Colegio de México, Javier Ocampo López, aguadeño dedicado a esos menesteres que: "Los europeos se impresionaban cuando les decían que en el norte de Suramérica existía un Dorado en la selva...". Para entonces, también lo dice allí, ya habían despojado "a los indígenas del oro, e hicieron secuestros de los caciques para exigirles el oro a cambio de su libertad...". Tuve un propósito específico al emprender la redacción de los esbozos, someros por demás, pero concretos y ceñidos en la medida de lo posible a la  verdad, escudriñando en toda la información pertinente, muchas veces contradictoria o inverosímil. En tales casos, tras hacer la salvedad, acudí a la ficción informada para cerrar de la mejor manera los perfiles de los protagonistas de aquellas "hazañas".  Pretendía con el esfuerzo desvirtuar los ...

Crónicas de la ignominia. XL.

   RODRIGO DE BASTIDAS. II.  La esclavitud en términos generales, fue una consecuencia pragmática de las guerras en la antigüedad; en los albores de las civilizaciones, la barbarie no culminaba con la derrota de los vencidos, sino que, los pocos o muchos sobrevivientes eran condenados a servir a los vencedores. Con los hombres dedicados a las actividades militares, los imperios nacientes, necesitaban mano de obra para el desarrollo de la infraestructura civil y militar requerida para su consolidación. Los esclavos fueron la solución, en la primeras comunidades de la edad antigua. En las ciudades-estado en Grecia y durante la monarquía romana, fueron el soporte de su desarrollo. Con el paso del tiempo la práctica se naturalizó y fue una de las bases económicas de las sociedades, dando paso a "una situación jurídica en la que un individuo es considerado propiedad de otro y carece de libertad y de derechos." Tratados como objetos, los seres humanos se transformaron en mercan...

Crónicas de la ignominia. XXXIX.

   RODRIGO DE BASTIDAS. I.  Pronto se cumplirán los quinientos años de la llegada a la bahía de Santa Marta, del marinero convertido en escribano; por la gracia del gazapo de don Martín Fernández de Navarrete al transcribir por error el termino en un documento; el adelantado Rodrigo de Bastidas, considerado el fundador de la ciudad que surgió en su interior, hoy en día venerado por sus élites. Estos lapsus, muy comunes, han contribuido a través del tiempo, a consolidar los mitos en torno a innumerables pelafustanes transformados en notables, por sus "hazañas" en la conquista y colonización americanas. Empezando por el yerro, lo único que podemos afirmar con certeza es que, una vez más estamos frente a un profuso galimatías; en el que, ni siquiera el supuesto notario pudo aportar claridad; pletórico de imprecisiones, colmado de contradicciones. Nadie puede asegurar la fecha de su nacimiento, ni siquiera se conocen los nombres de sus progenitores; datos que debería tener re...

Crónicas de la ignominia. XXXVIII.

   LA INDIA CATALINA. II.    Su imagen, "introducida en 1960, como estrategia del premio del Festival de Cine de Cartagena, se ha convertido en un personaje de la ciudad...mediante las técnicas de marketing...", diría en una conferencia el antropólogo y profesor Gerardo Ardila, quien ha dedicado buena parte de su vida académica "a trabajos en y sobre el caribe colombiano". Aun así, en una inefable paradoja no parece haber referencia alguna acerca de su nombre nativo, aquel con el cual le llamaron sus padres, parientes y amigos, en aquella infancia perdida en las sombras de un época trágica y oscura. Como Catalina de Galerazamba, William Ospina hace de ella una mención en su novela Ursúa,  refiriéndose al lugar donde regresaría a los suyos, como interprete y mediadora para el conquistador de Heredia.  Voy a continuar expresando lo que pienso. Con base en la información a mi alcance, creo tener suficiente ilustración para reivindicar la superflua y maltrecha ...

Crónicas de la ignominia. XXXVII.

    LA INDIA CATALINA. I.  No será tarea fácil desarrollar un esbozo, al menos creíble, de una figura todavía controversial y polémica como pocas en la historia nacional que, además está de llena de sombras, imprecisiones y falacias oficiales. Para algunos Catalina, bautizada así en el catolicismo, es símbolo del mestizaje colonial, proceso socio cultural ambiguo aun en nuestro caso, por la negación recalcitrante de unas élites clasistas y racistas con ínfulas aristocráticas. Para muchos de los suyos fue una traidora que propició el proceso de conquista y colonización, tras el convulso y violento preámbulo del descubrimiento del Nuevo Mundo, que lo transformaría definitivamente en una burda parodia del Viejo Mundo; en declive en medio de los nuevos absolutismos emergentes. Tendremos que escarbar bastante en los escasos folios de una investigación que apenas comienza.   Comencemos nosotros relatando como, apenas adolescente fue raptada por aquellos barbaros ...

Crónicas de la ignominia. XXXVI.

   PEDRO DE HEREDIA. II.  Al parecer "...nació en Madrid a finales del siglo XV o a principios del XVI en el seno de una familia medianamente acomodada y de cierta hidalguía y nobleza..." dice del sujeto la Real Academia de Historia. En muy pocos casos se pueden determinar con exactitud los datos iniciales, de estos oscuros personajes de la conquista americana. En este no será la excepción y como en todos, las referencias precisas están en los registros oficiales de su trasegar por el Nuevo mundo. Con base en estos, podemos decir que ya se encontraba en La Española en la primera década de aquel siglo aciago para los nativos de los nuevos territorios, descubiertos en todas la latitudes por los imperios emergentes del Viejo mundo.   Además con gran parte de la familia, incluida su esposa, doña Constanza Franca, con quien casó en el año dieciséis de la centuria, como hace constar la dama en la demanda que le interpone, treinta y dos años después por su abandono, de...

Crónicas de la ignominia. XXXV.

   PEDRO DE HEREDIA. I.  Ya lo conocimos, cuando; desplegando soberbio su poder jurisdiccional, celoso de la riqueza y la fama adquiridas por Robledo en sus conquistas en la rica provincia de Antioquia; lo toma prisionero y acusado de usurparlo, lo envía en cadenas al otro lado del océano, a responder ante las cortes. Y, mientras este iba y venia y su comandante el Gobernador de Popayán, aquel de Benalcázar, combatía a los insurrectos levantados contra el de la Nueva Castilla, allá en el sur, Don Francisco Pizarro, futuro Marques de los Atavillos; lo veremos queriendo imponerlo, en aquellos territorios feraces y fértiles, pletóricos de cultura y de riquezas, que todos juntos anhelaban para sí.  Para su desgracia le va como a los perros en misa pues, después de pasar las de San Quintín, tendrá que regresar con el rabo entre las piernas. Perdonaran lo coloquial del relato pero, así fue literalmente. El futuro mariscal había hecho lo suyo, con dádivas y promesas tenia d...

Crónicas de la ignominia. XXXIV.

   JORGE ROBLEDO. EL MARISCAL. II.  A pesar de que suplicó morir decapitado, acorde con su rango y posición social, el Mariscal fue ajusticiado mediante el garrote vil, por decisión expresa del de Belalcázar, para castigarlo por la osadía de disputar su preeminencia en los nuevos territorios conquistados y sentar un precedente frente a futuras rebeliones. De antigua usanza, aquella maquina siniestra, que él mismo había visto utilizar contra el Inca Atahualpa, en una cruel ironía le cobraría sus desmanes y atrocidades. Porque a pesar de ser considerado por sus pares "una persona noble, de valor y juicio" según la misma Real Academia de Historia, cuando el gobernador de Popayán;  región donde residía y usufructuaba una encomienda; le puso al frente del ejercito conformado para la pacificación y colonización de la provincia de Anserma en mil quinientos treinta y nueve, con facultad para fundar en nombre de la Corona; se desataron sus más bajas pasiones, sus ansias de po...

Crónicas de la ignominia. XXXIII.

   JORGE ROBLEDO. EL MARISCAL. I.  Hube de hacer la salvedad en el titulo, para evitar que nuestro protagonista de hoy fuese confundido con el tristemente celebre manzanillo, recién salido del closet, que estuvo camuflado por décadas en las filas de unas ambiguas colectividades, aparentemente revolucionarias. Supongo que ya lo identificaron, así que continuo con quien aquí nos interesa.  Podemos empezar con el regreso al Nuevo Mundo por Santo Domingo, en compañía de su radiante esposa María de Carvajal y Mendoza y un gran séquito, reivindicado por la corona; que le tenia en alta estima, desde que llegara a capitán de las tropas imperiales, luchando contra el invasor Francisco I de Francia en las guerras italianas; estrenando su flamante titulo, desde la madre patria, a donde fuera enviado en cadenas, acusado por Pedro de Heredia de invadir su jurisdicción en su respectiva gobernación. Había llegado hasta donde estaba, según algunos cronistas, después de tres lustros ...

Crónicas de la ignominia. XXXII.

   SEBASTÍAN DE BELALCÁZAR. II.  Zarpó entonces el señor Moyano y Cabrera, en los dos bergantines que compró, con una pequeña tropa bien pertrechada y las bestias y las vituallas necesarias, para el largo periplo hasta el Imperio Inca, donde esperaba recuperar con rapidez su fortuna, invertida en el empeño. Dejando atrás la estela de atrocidades y desafueros cometidos bajo las ordenes del funesto Pedrarias y su propia fama de cruel, implacable y taimado, esperaba también como todos, alcanzar la gloria y las mercedes reales al servicio de la gesta conquistadora, sometiendo y subyugando cuanto pueblo y nación se les pusiera en frente. Y vaya que algunos lo lograron. Un par de años después, otra vez rico, se dirigía, comisionado por Pizarro, sediento de sangre y más riqueza, al norte a someter los reductos de aquella esplendida civilización hecha añicos.  Estribarían, él y sus colegas asentamientos fortificados; tras arrasar entrando a saco; sobre los rescoldos de cada ...

Crónicas de la ignominia. XXXI.

   SEBASTIAN DE BELALCÁZAR. I.  Don Sebastián Moyano y Cabrera, designado también, por sus secretarios como de Benalcázar, pudo haber nacido en el año ochenta del siglo quince; según algunos cronistas, en la localidad de Castilla así nombrada, o en una gran población andaluza de nombre Belalcázar, de la que tuvo que salir en la infancia, tras haber matado un borrico con un tanganazo en la cabeza, azuzándolo a salir del lodazal en que se había hundido bajo una carga de leña; o, según él en el noventa, pues afirmó estar en sus cuarenta, una vez en Nicaragua, en mil quinientos treinta. Puros galimatías las semblanzas de estos conquistadores.  Se dice que de niño deambuló entre las dos provincias, deslomándose para sobrevivir en quien sabe que ocupaciones, hasta embarcarse en mil quinientos siete en una expedición a La Española. Allí se encontraría con La Ira de Dios, el celebre y nefasto Pedrarias del que se haría incondicional. Se hizo entonces uno de sus preferidos en...