Crónicas de la ignominia. XXVII.
PEDRO ARÍAS DÁVILA. II. Pedrarias. Este muy encumbrado personaje, resultó ser todo un truhan de la peor calaña. En definitiva su aviesa naturaleza, no estuvo a la altura de la posición de poder que le encomendara la corona. Apenas puesto el pie en tierra firme, comenzó a demostrarlo con creces. Tras la primera ordalía en Santa Martha había enfilado hacia Santa María del Darién, como ya vimos, donde llega días después, envanecido y enardecidas sus más bajas pasiones. Habían saqueado un buen botín del que se dice, guardó para sí la mayor parte, haciendo patente su codicia, y acostumbrado a la sevicia de la guerra, pensaba ya en usufructuar aquel perverso instrumento, el Requerimiento Real. La fama y la fortuna del adelantado Vasco Núñez, despertaron también su envidia. Mientras apura su juicio de residencia, envía cinco expediciones tierra adentro que, bajo sus directrices, entran a saco en cuanto asentamiento encuentran y regresan con oro y esclavos a ...