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Angela Becerra. La pasión literaria.

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 La pasión literaria.   En definitiva esta pasión mía por la literatura, por la lectura en especial pero también por el oficio de escribir, crece y fructifica cada día. Y es que cada día encuentra uno, inefables tesoros en medio de ese trasegar por los vericuetos que nos proponen las páginas leídas por  primera vez o incluso releídas, muchas veces en algunos casos, pues nos brindan cada vez más emociones.   Aprecio y respeto profundamente a los hacedores inmersos en estas lides, que encuentran su voz y desarrollan su labor con denuedo y constancia, hasta lograr un dominio del lenguaje que, les permite expresar con claridad y belleza, las ideas que cruzan por su pensamiento y las sensaciones derivadas de afrontar una historia, encontrada a la deriva en el maremágnum de nuestro devenir y decidirse a contarla. En muchas ocasiones ardua, la brega siempre termina dándonos satisfacción personal e incluso placer y deleite a nosotros mismos, a nuestros semejan...

Gabriel Garcia Marquez. El nunca bien ponderado...

  El nunca bien ponderado...  La expresión me gusta, de forma definitiva, expresa muy cerca, el grado de admiración que podamos tener por alguien influyente en nuestro modo ser y de pensar.   El oficio de escribir, él, en su inefable sabiduría lo definió como un inapelable delirio. Muchos podrán reconocerlo en estas palabras de uno de sus discursos, cuando, un poco a regañadientes, recibió el premio Nobel. Precedido por muy pocos en la región, el primer colombiano en recibirlo, sigue siendo poco más que admirado, por sus coterráneos. Más por un imperdonable desconocimiento de su valía personal que, por falta de reconocimiento de su obra. Yo mismo me declaro deudor en este sentido y, me impongo en este momento subsanar esta falencia. Será una tarea ingente, pero por su naturaleza muy interesante y con seguridad satisfactoria. Con esta primera nota comienzo, por donde debo, con lo que tengo presente en mi consciencia al respecto.   Como poeta, Gabriel Ga...

Las fundamentales.

 Las fundamentales.  En días pasados inicié la mención de mis lecturas primordiales. Primordiales por que fueron las primeras y en cierta medida, determinaron el rumbo que tomarían las venideras. Habiendo iniciado de niño con los mitos y las leyendas, las fábulas y los cuentos del Tesoro de la Juventud-que nunca dejare de ponderar-, estuve leyendo casi todo lo que caía en mis manos, con aires de epopeya o, para decirlo honestamente, de aventura, de gesta heroica y libertadora. Ya confesé que me aficioné un tiempo a las pequeñas novelitas de vaqueros y, ahora que lo pienso, si mal no estoy fue por culpa de mi abuela Mercedes, quien las disfrutaba y mantenía algunas a la mano. No me arrepiento, Marcial La fuente Estefanía, sublimó en buena medida el género. Además, debo reconocer que fortalecieron mi pasión y me aportaron la disciplina que requerí mas tarde para las que vendrían. Cuando encontré aquel otro tesoro, en la biblioteca del plantel donde haría mi bachillerato, ya...

Lecturas primordiales.

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LECTURAS PRIMORDIALES.  Hace unos días, respondiendo un trino; respondo aquellos que me sacuden; les decía que a mis lecturas me han llevado, mis lecturas. Empecé a leer antes que a escribir, por que la lectura me atrapó antes de adquirir, lo que en aquel entonces se llamaba el uso de razón. Tengo incluso una anécdota al respecto, que ilustra la cuestión. Por circunstancias económicas, nuestros avatares familiares nos llevaron a trasladarnos a la alegre y tropical ciudad de Barranquilla, en el cálido caribe, durante el segundo semestre de mil novecientos sesentaicinco. Cursaba entonces el segundo año de mi instrucción primaria y llegue a terminar el curso, en un pequeño colegio algo sui generis, en el barrió Boston, que se llamaba, más o menos, Instituto psicopedagógico, fulano de tal. De esto hace ya casi sesenta años, además aquel sitio ya no existe, así que no puedo darles mas señas aunque quisiera. Para el caso ni falta que hace, lo importante es que, de acuerdo a la filosofía ...

Una aventura aplazada.

 Una aventura aplazada.  Ya son algunos días los que han transcurrido, tratando de iniciarla. Un solo temor, el de mi falta de pericia en estas lides tecnológicas de la informática, ha sido el óbice, no otro, pues ya he trasegado con persistencia, hace ya unos cuatro años, la brega de la palabra. Habiéndola iniciado en mi primera juventud, en aquellos años de zozobra de la adolescencia; así llamada tal vez, por que entonces creemos de todo adolecer; nunca la  asumí con el ahínco suficiente para hacerla mi oficio.     Podría estar arrepentido, pero con franqueza, no lo estoy. En primer lugar no vale la pena, de nada sirve arrepentirse, nada se logra con ello, lo hecho hecho está y nada que hagamos lo podrá cambiar. Por otro lado, parafraseando la sabiduría popular, mi preferida, nunca es tarde; además puedo decir sin temor a equivocarme, que he tenido hasta hoy una vida bien satisfactoria y, estoy empeñado en hacerla plena en la medida de mis capacidades. He cons...