Crónicas de la Resistencia. V.
HATUEY. II. Una vez en Cuba, empieza una peregrinación por todos los cacicazgos en busca de guerreros dispuestos a repeler la invasión que, a la sazón ya llegaba a la mayor parte del territorio insular, a las costas de Mesoamérica y del caribe suramericano. Alonso de Ojeda, en el primer viaje andaluz recorrió el litoral desde la entrada del que sería llamado Golfo de Maracaibo, hasta el de Urabá, mientras Vespucio, encargado por sus amos portugueses, intento hacerlo hacia el sur, al Brasil. Ya las noticias de la irrupción desaforada de los barbaros barbados, pálidos, crueles y codiciosos circulaban por allí y tierra adentro en el continente. Dice la inefable sabiduría popular que, juzgamos por nuestra propia condición y así, muchos de los pueblos amerindios recibían con curiosidad y una ingenua hospitalidad natural a aquellos aventureros y marginados del viejo mundo que veían esperanza en el nuevo, recién descubierto. Los había que venían de buena fe, ilusionado...