Crónicas de la Resistencia. II.
ANACAONA Y CAONABO. I.
IUS AD BELLUM es toda una rama del derecho, algo así como el marco legal que justifica una guerra. Desde el medioevo, cuando otro concepto nefasto, empezó a tomar fuerza en el imaginario de los pueblos, el del "espacio vital" que, un milenio después sería fundamental en la consolidación de los fascismos, aristócratas en el poder y jerarcas de la iglesia, han estado trabajando en conjunto para estructurar las leyes que las justifiquen. Para cuando llegaron los conquistadores al nuevo mundo, ya habían acuñado el termino "Las Guerras Justas", un eufemismo que, desde su posición privilegiada, les "permitía" con la bendición divina, empujar a los hijos del pueblo, bajo el comando de experimentados guerreros, a constantes matanzas para defender sus privilegios.
El año del descubrimiento significo un punto de inflexión definitivo para la "civilización" occidental. La conquista del Reino Nazarí de Granada, la expulsión subsecuente de los últimos moros y judíos que no quisieran convertirse a la fe católica, apostólica y romana, derivo en un éxodo masivo de estos pueblos hacia los cuatro puntos cardinales. El fortalecimiento de la monarquía española, con la unión de las coronas de Castilla y Aragón y para entonces la consolidación de alianzas matrimoniales con la dinastía de los Austria. La ascensión al solio papal del cardenal Valenciano Rodrigo Lanzol y Borja quien, como Alejandro VI, consagraría cuatro años después-tras haber logrado la dispensa para su matrimonio-, a Isabel Y Fernando como "Los reyes Católicos de las Españas". Y finalmente, la llegada de la expedición del Almirante de la Mar Océana al Nuevo Mundo, significarían el comienzo de la Edad Moderna y el "renacimiento" de sus culturas.
En contraposición, para los pueblos aborígenes que, en ese momento devenían a su ritmo sosegado, en medio de la naturaleza prodiga de sus territorios, implicó el comienzo de una serie interminable de vejámenes, desafueros, entuertos y desaguisados que terminarían reduciéndolos a las minorías que, hoy procuran resarcirse de aquella hecatombe. Su supervivencia en la actualidad, es resultado de las resistencias de entonces. Anotaba Colón en su diario que: "todas estas universas e infinitas gentes a todo género crío Dios los más simples, sin maldades ni dobleces, obedientísimas y fidelísimas a sus señores naturales e a los cristianos a quienes sirven; más humildes, más pacientes..." y continua con una lista larga que me parece exagerada e inexacta. No obstante, en aras de la claridad, no eran belicosos en general aquellos pueblos, con algunas excepciones y recurrían a la guerra, en su caso justa, para defender su territorio de esporádicas embestidas de sus vecinos que si lo eran, los Caribes.
Los Tainos, la nación establecida por emigrantes de las selvas sudamericanas, que navegando el Orinoco llegaron a las Antillas y estribaron su cultura sobre algunos asentamientos más antiguos, a la sazón habían consolidado su cultura hasta las islas más grandes del archipiélago. En la que los forasteros llamaron La Española, que ellos nombraban Haití, aun persistían algunas rivalidades, por el el acceso a lugares sagrados situados en el centro en Maguana-más exactamente en Cibao- donde gobernaba Caonabo. Con sangre caribe en sus venas, era temido y respetado, al punto de que Bohechio, el jefe en Jaragua, el cacicazgo mas adelantado y fortalecido, le entrega en matrimonio a su hermana, Anacona, la Flor de oro. Esta pareja política, se haría celebre por ser pioneros de la resistencia de los pueblos invadidos. Ya veremos sus acciones.
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