Crónicas de la Resistencia. XXI.
NASA PÁEZ. II.
Tierradentro.
"Esta es una zona montañosa y volcánica de topografía especialmente agreste, ubicada al norte del Macizo Colombiano, sobre el costado oriental de la cordillera central de los Andes septentrionales." Guía para visitantes. Parque Arqueológico nacional de Tierradentro.
El próximo domingo estaremos los colombianos ante una de las decisiones políticas más trascendentales de nuestra historia reciente. La disyuntiva es, entre la permanencia de un proyecto de gobierno progresista que, en medió de un álgido debate sobre su eficiencia y la eficacia de sus realizaciones; enfocadas en las reivindicaciones populares aplazadas por consecutivos desgobiernos, de unas colectividades empeñadas en un sistema económico de raigambre colonial que, una inane independencia apenas transformó; o mantener el estatus quo, los privilegios espurios de las oligarquías resultantes, la raíz profunda de un conflicto perenne.
En la ultima centuria se exacerbó una fractura social consolidada desde la época de la conquista, a través de una Violencia política institucionalizada por el nefasto proyecto de "Nación" conocido como la Regeneración. Una nueva manguala de la élites que, alrededor de dos partidos movieron durante décadas, las masas populares a la recurrente guerra fratricida, aun no superada. Por más de medio siglo continuamos matándonos, por las banderas azules y rojas de godos y cachiporros. Los conservadores buscando una hegemonía que mantuviese el establecimiento, conveniente a sus intereses; los supuestos liberales, recogiendo unas premisas radicales que impulsaron mediando el siglo XIX, un incipiente estado de derecho insostenible por sus falencias.
A comienzos del siguiente, aparece en el panorama un "indio" enfundado en un terno de paño ingles, incluso militando en el partido de la bandera azul que, decidió desde la institucionalidad, recuperar los territorios de los resguardos coloniales. Primero, Manuel Quintín Lame, estudio los cedulas reales y la intrincada legislación de la republica al respecto. Durante años armado de códigos y documentos notariales, intentó arrebatarle a los terratenientes que los desplazaron de sus tierras ancestrales, las concesiones imperiales que les otorgaron reductos de sus naciones ancestrales. Comenzó promulgando en el sur del país una Republica Indígena; determinación que lo llevo a la cárcel, a la tortura y el aislamiento por primera vez en 1915 y a lo largo de toda su vida militante, en más de cien ocasiones diferentes.
Para 1938 había sacudido el caduco y paquidérmico establecimiento, hasta lograr la restitución por decreto de los Resguardos de Ortega y Chaparral en El Tolima y la reforma que reglamentó la existencia e implementación de los Cabildos, como autoridades autónomas al menos en el papel. Por el momento no paso de allí y la respuesta de las autoridades, a favor de los hacendados, fue negarse a la reintegración, mientras gravaban la propiedades con el impuesto catastral, en un perversa paradoja. No se amilanaron, ni el guerrero de la palabra, ni los pueblos levantados de un marasmo de siglos. Respetado y acatado por sus seguidores, lucho hasta su último aliento.
Al día de hoy una de sus descendientes, integra la formula presidencial que, podría consolidar definitivamente los frutos de una epopeya iniciada hace más de 500 años, cuando el adelantado don Sebastián de Belalcázar, emprendió en 1539, la campaña de exterminio de los pueblos rebeldes refugiados en Tierradentro. Sin lugar a dudas, esta gesta y sus protagonistas merecen algunas cuartillas mas. Ya las veremos...
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