Crónicas de la Resistencia. XIII.
GUNA YALA. III.
La Revolución Dule.
Ya bajo la tutela del coloso del norte; que asumía implacable su "destino manifiesto" de adalid de la libertad y la democracia, con base en la falaz doctrina Monroe, en todos los territorios al sur del Rio Grande, que consideraban su patio trasero; región abundante en recursos naturales, en la cual ya habían intervenido estableciendo media docena de títeres en sus incipientes gobiernos, proclives por herencia al colonialismo; el de la República de Panamá, su más reciente creación- una junta compuesta por tres de los promotores de la segregación-; después de entregarles el dominio absoluto de la franja aledaña al canal en construcción; acepta y dispone imponer la cultura occidental en las comunidades indígenas en el archipiélago de San Blas.
Sin recursos a su disposición inicialmente, el intento no va más allá de la instalación de centros administrativos en algunos lugares de naciente nación, sin ninguna injerencia real. Las comunidades quedan en manos de misioneros de distintos credos, y bajo la presión de innumerables colonos buscando desplazarlos. Desde mil novecientos siete, con la llegada a Guna Yala de un grupo de estos, armados y bajo el influjo de un cura católico que pretende rescatar las almas perdidas para la fe, los conflictos se agudizan. La respuesta gubernamental fue la determinación de una frontera policial dos años después, que solo los exacerba.
Tras ganar la guerra contra España, finalizando el siglo XIX, el propósito de los Estados Unidos de establecer un "área de influencia propia" se dispara, literalmente, incrementando su intervencionismo en el devenir político de las naciones en ciernes. Durante su segundo mandato, designado por la Asamblea Nacional, el presidente Belisario Porras; protagonista, entre los principales del proceso que llevo a la escisión y la consolidación de la república; apoyado por la tercera ocupación y despliegue de tropas estadounidenses, decide intervenir en la situación que se sale de control.
Sus tradiciones y saberes ancestrales han sido siempre un factor trascendental para la supervivencia de los pueblos aborígenes en todo el mundo. Los Cunas o Kunas, los Dule como a ellos y a mi me encanta llamarlos, se han escudado en ella para soportar un incesante asedio, desde la época de la conquista que, apenas hoy empieza a amainar, en virtud de su resistencia. Entonces, finalizando la segunda década del siglo XX, ante el desborde de la situación, por el abuso reiterado de los agentes policiales para imponer las directrices del gobierno- incluso obligando a las mujeres con el uso de la fuerza bruta, a dejar su vestimenta tradicional- las comunidades, deciden organizarse y atacar los puestos establecidos en su territorio y causan la muerte de algunos agentes, motivados por el ejemplo de ellas que, se resiste y escapa al asiento de la suya, la cual se niega a entregarla a las autoridades propiciando el enfrentamiento.
Aparecen en escena, además de los líderes indígenas Simral Colman y Nele Kantule, algunos personajes peculiares. Buscando tierras aptas para el cultivo del caucho, por encargo de los grandes fabricantes de automóviles, llegó un tiempo atrás el ingeniero Richard O. Marsh a Panamá. En el transcurso de su periplo se involucra con el pueblo Guna y se percata de la opresión gubernamental. Se puede decir que su injerencia sería clave en su decisión de declarar su autonomía y, levantarse contra el estado panameño, adepto a los intereses norteamericanos. Su presencia en medio de la revuelta lleva a una intervención directa de su gobierno, a través de un representante oficial que, llega a bordo de una nave de la armada a mediar entre los protagonistas del conflicto.
La influencia del agente estadounidense, John G. South, consigue que el gobierno acepte la mayoría de las exigencias de los Dule, quienes deponen las armas y asumen también algunos compromisos frente a este. Recuperan su autonomía de siglos y la administración de su Comarca, con la promesa del estado de respetar y legislar para proteger sus tradiciones ancestrales. Desde entonces Guna Yala, gracias a la efímera pero significativa Revolución Dule, han sido referente para muchas otras naciones indígenas del continente y el mundo. Hoy son una prospera sociedad, y un pueblo autónomo que asume su soberanía y autodeterminación, con mayor fortaleza cada día.
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